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Archivo de la categoría: Presocráticos

Artículo “Poesía para los mortales. La poesía en la Antigua Grecia y las fronteras de lo humano y lo divino”

Artículo recogido en las Actas del II Congreso Internacional de la Red española de Filosofía, que es una versión más completa de la ponencia que leí. Aquí está el artículo en pdf:

“Poesía para los mortales. La poesía en la Antigua Grecia y las fronteras de lo humano y lo divino”

Otras publicaciones de Lucas Díaz López:

 

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Página web con los fragmentos de Heráclito

Un enlace a una web que permite ver los fragmentos de Heráclito, en griego y en inglés.

Fragments of Heraclitus

 

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Los presocráticos, según Marzoa (minipost)

De hecho es de los albores de la historíe, antes de Heródoto, pero ya dentro de ese género o cuasigénero, de donde se obtiene una buena parte del material textual fragmentario que se emplea para “llenar” el uso anacrónico de la categoría “filosofía”. A este capítulo pertenecen, de entre los catalogados como los primeros “filósofos”, en general los jonios, mientras que otra parte importante del material para ese llenado se obtiene de usos ya originalmente forzados de otros géneros, por ejemplo el épos de Parménides y Empédocles.

F. Martínez Marzoa, El decir griego, p. 71 n. 20

 

 

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Aristotle and his predecessors (minipost)

Modern critics have recognized that Aristotle did not intend to write a ‘history of philosophy’. He was doing just what he professed to undertake. He was seeking in his predecessors the four causes of the Physics, and any other causes that might possibly be there. (…) The stagirite claims that the earlier philosophers actually meant the four causes of the Physics, but could not express themselves clearly.

J. Owens, The doctrine of being…, p. 202

 

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La teodicea de Anaximandro (Jaeger)

De los mejores manuscritos sacó Diels de nuevo a la luz la palabra allélois, palabra que se echa de menos en las más antiguas versiones impresas de Simplicio. Esto hacce decir a la cláusula: “Las cosas tienen que cumplir la pena y sufrir la expiación que se deben recíprocamente por su injusticia”. Esto es algo muy distinto y nada difícil de divisar. Implica la imagen de una escena en la sala de un tribunal. Cuando hay dos partes en disputa, aquella que ha tomado más de la cuenta, sea por la fuerza o por la astucia, tiene que pagar daños y perjuicios por su pleonexia a la parte que lo ha perjudicado. Para los griegos, para quienes lo justo es lo igual, esta pleonexia o tomar más de la cuenta es la esencia de la injusticia. No debemos pensar en derechos civiles ni políticos, sino simplemente en derechos de propiedad, en las querellas diarias por lo mío y lo tuyo. Cuando Anaximandro propone esta imagen como explicación de la generación y corrupción de las cosas del mundo natural, concibe evidentemente la existencia misma de éstas como dependiente de un estado de tener más de la cuenta, por el cual deben pagar indemnizaciones, cediendo a otras aquellas de que ahora gozan. Una idea muy semejante aparece en Heráclito cuando dice que “éstas viven la muerte de aquéllas, mientras que aquéllas mueren la vida de éstas”. Y esta expiación tiene lugar “de acuerdo con el orden del Tiempo”, o mejor, “de acuerdo con los decretos del Tiempo”, como prefiere explanarlo.
Pues esto es lo que tátto y táksis quieren decir en los tribunales de justicia. La concepción del Tiempo como juez puede encontrarse, entre otros escritores de este periodo, en Solón, por ejemplo, el cual se defiende “ante el tribunal del Tiempo”. La idea subyacente es la de que el Tiempo siempre descubrirá y vengará todo acto de injusticia, incluso sin la cooperación humana. Era aquélla una edad en que se estaba haciendo de la idea de justicia la base sobre la cual debían edificarse el estado y la sociedad; no se veía en ella una pura convención, sino una norma realmente inmanente en la realidad misma. Si vemos con claridad esta analogía política, no podremos ya dudar del sentido de la imagen de Anaximandro. No sólo en el mundo político, sino en el reino entero del Ser hay exactamente tal justicia inmanente; acaezca lo que quiera, acabará por prevalecer esta justicia, y generación y corrupción tendrán lugar de acuerdo con ella. En la vida política se refiere la lengua griega al reinado de la justicia por medio del término kósmos; pero la vida de la naturaleza es también un kósmos, y la verdad es que esta visión cósmica del universo empieza realmente con la sentencia de Anaximandro. Para éste, todo lo que acaece en el mundo natural es racional de cabo a rabo y está sujeto a una norma rígida. Algunos escritores han tratado de leer nuestra idea de las leyes de la naturaleza en las palabras de Anaximandro, pero lo que hemos encontrado es algo enteramente distinto. Aquí no hay una escueta reproducción de la secuencia regular de la causa y el efecto en el mundo exterior, sino una norma universal que pide un total acatamiento, pues no es nada menos que la justicia divina misma. Generación y corrupción, que proporcionaron a los poetas líricos del tiempo un tema de quejumbrosa y sollozante melancolía, están aquí objetivamente justificadas. La explicación de la naturaleza que da Anaximandro es algo más que una simple explicación, es la primera teodicea filosófica.

W. Jaeger, La teología de los primeros filósofos griegos, p. 40-41

Kahlo Unos cuantos piquetitos

Anteriores post relacionados:
El fragmento presocrático, 19-11-2012.
La teología de Heráclito (Jaeger), 03-04-2013.

 

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La teología de Heráclito (Jaeger)

No podemos decir que Heráclito sea un representante tardío de la filosofía natural jónica que introdujo como alma en este cuerpo una teología teofánica; antes bien, sus ideas teológicas surgieron, exactamente como su concepción de la vida cósmica, de la historíe milesia, trasformado ésta para ello en una filosofía que resultó en primer lugar interpretación del mundo. Como hemos tratado de mostrar en este libro, el elemento teológico existió desde el principio en la filosofía natural jónica. La verdadera raíz de la idea de Dios de Heráclito es la diké de Anaximandro, mucho más que el supremo Dios del cielo, vidente de todo, que encontramos en Jenófanes. Heráclito ve la naturaleza de lo que él llama Dios revelarse en las obras de esta diké en el cosmos, la lucha y la harmonía de los contrarios básicos que constituyen la vida del mundo.

W. Jaeger, La teología de los primeros filósofos griegos, FCE, pp 236 (n.55)

Kahlo The love embrace the universe

Anteriores post relacionados:
Pasajes de Heráclito usados en el seminario Lógos y Ser, 09-03-2012.
El anacronismo de los presocráticos, 27-04-2012.
La teología aristotélica, según Zubiri, 18-02-2013.

 

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El fragmento presocrático

«El siglo XXI procedió a establecer un inventario minucioso de las palabras presocráticas. A través de estas palabras, la historia se entrelazaba con la anatomía del pensamiento. Era una época en que el orden se interpretaba como codificación. Así, los pensamientos presocráticos resurgieron a la historia organizados en términos clasificatorios, en puntos de referencia que indicaban con precisión tanto el nivel donde llegaba el progreso del pensamiento como el momento de expresión de las cosas. Un entrelazamiento del saber y su temporalidad que permitió recoger un aluvión de términos en discursos que les eran extraños, y que desde esa exterioridad los aislaban o amalgamaban en una distribución diferente del saber, pero que, de hecho, constituían el único vínculo de realidad y, por lo tanto, de transmisión histórica confiable de la palabra presocrática.
»El pensamiento presocrático circulaba anteriormente en imágenes-verbales acomodadas a las cosas dos, tres, cinco o más siglos después: Platón, Aristóteles, Teofrasto, Diógenes de Laercio… El siglo XIX extrajo las palabras de esa circulación –donde estaban impregnadas del carácter de propiedad cultural–, y les confirió una autonomía, les creó un espacio fijo y con límites precisos. Así surgió el fragmento, un pensamiento sin circulación, sin propiedad, aunque fuera precedido por un nombre cuya realidad se diluía en unos signos sonoros (Anaximandro, Pitágoras, Parménides…). »Fragmento es el vocablo consagrado técnicamente para sublimar la violencia aceptada de una distancia entre el pensamiento y la palabra de los presocráticos. Palabras separadas de la representación, escindidas en objetos autónomos, depósitos de una historia del pensamiento que fijan el pensamiento en parcelas dispersas y fraccionadas.
»Esta distancia hace surgir el término con un valor absoluto, concentrado en sí mismo, separado de su voluntad de ser dicho, regido por leyes inmanentes promovidas a un nivel trascedental: su función sintáctica, su forma lexical, su pertenencia a un orden gramatical… Referentes inviolables para cualquier sujeto que quisiera hablar, y que por consiguiente determinaban sus posibilidades de pensar. La dinámica de las inquietudes del pensamiento eran así absorbidas en la preocupación por la circulación de los códigos del lenguaje. Se trataba de recuperar la dispersión de las palabras en la fluidez de un orden lingüístico fundamental y universal. El pensamiento se terminologiza: Tales queda retenido en el Agua, Anaximandro oscila entre el Apeiron y el katà tò khreôn, Parménides se concentra en el Ser… Los términos no forman parte de un pensamiento incrustado en una problemática que tantea pacientemente en busca de una posición vital, sino que son integrados en una estructura de legalidad verbal –elementos fónicos, soporte de raíces, alineamientos sintácticos…– donde adquieren una coherencia constitutiva. La terminilogización asume así una responsabilidad que le es insoportable: reducir el pensamiento a la reglamentación de unas expresiones. A partir de ese momento la historia del pensamiento puede ser desgajada de su contexto de inquietudes reduciéndola a una secuencia de ideas que sólo tienen como soporte la distribución estratégica de las palabras. Este ha sido el horizonte de la mayoría de los trabajos clásicos que dominan la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX».

J. Lorite Mena, Jenófanes y la crisis de la objetividad griega, Universidad de Murcia, 2003, pp. 9-10.

Anteriores post relacionados:
La transmisión de la filosofía en el Helenismo y más allá, 12-03-2012.
El anacronismo de los presocráticos, 27-04-2012.

 
 

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