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La “desaparición” del “autor”

12 Abr

O de cómo la introducción de niveles de análisis deshace ilusiones.

«(…) En ciertas corrientes novelísticas de la primera mitad de siglo, esta tendencia estaba ligada a la célebre “desaparición del autor” (a la cual habría que llamar más bien “reducción de elementos discursivos extradiegéticos”) preconizada por novelistas y críticos tan dispares como Hemingway, Joyce o Lubbock. (…)»

José Ángel García Landa, Acción, relato, discurso, p. 162.

Así pues, nada de “desaparición del autor” (¿cómo sería esto posible? ¿quién escribiría? ¿quién recibiría los royalties? ¿quién acudiría a reuniones laudatorias? ¿quién recibiría el Premio Planeta? –eso por no hablar de otras funciones menos “literarias”), sino reducción (que es mucho más modesto que “desaparición”) de elementos discursivos extradiegéticos, es decir, de la intervención de las instancias externas al relato, como se plasma en la crítica al comentario, a las valoraciones explícitas, etc. (para esto cfr. W. Booth, La retórica de la ficción).
Supongo que esto se puede también explicar de dos maneras: por un lado, esas “intervenciones” pueden dejarse “vacías”, “implícitas”, listas para que el lector contemporáneo, que incorpora en sí los códigos sustitutivos, descargue al autor de esas andaderas textuales propias de anteriores periodos del género. El lector ya no requiere de la conducción expresa del autor; a medida que se complica el género, aumenta el papel y las exigencias del receptor. No me atrevería a decir si es el lector el que se hace a la novela o si no es más bien la novela la que genera sus propios lectores; supongo que aquí, como en muchos otros sitios, el feedback es la mejor respuesta. Por otro, pudiera ser que el autor no tuviese nada que decir sobre el relato, que no se “atreviese” a comentar, y que dejase entonces al lector desamparado, envuelto en la necesidad de rellenar las ausencias sin ninguna seguridad en lo que está haciendo. El autor no sabe, ha perdido su “autoridad”, y en esa ausencia de lazos –digamos– “comunitarios” el lector debe andar “orientándose” a la kantiana.
Cuestión de hermenéutica en ambas, aunque una más nihílica que la otra.

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Publicado por en abril 12, 2018 en Hermenéutica, Narratología

 

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