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La “fama” en la Grecia arcaica (minipost)

17 Dic

“En un tipo de cultura como la de la Grecia arcaica, en donde cada individuo existe en función de otro, por la mirada y en relación a los ojos de otro, donde los cimientos de la personalidad están tanto más sólidamente establecidos cuanto más lejos se extiende su reputación, la verdadera muerte es el olvido, el silencio, la oscura indignidad y la ausencia de renombre. La existencia, por el contrario, pasa por el reconocimiento –ya esté uno vivo o muerto–, por la estimación, por la honra; más que ninguna otra cosa, uno debe ser glorificado: ser objeto de palabra de alabanza, de un relato que narre, en forma de geta constantemente relatada y repetida, ese destino por todos admirado. En ese sentido, gracias a la gloria que ha sabido conquistar dedicando su vida al combate, el héroe inscribe en la memoria colectiva del grupo su realidad como sujeto individual, expresada por medio de una biografía a la cual la muerte, poniéndole fin, ha hecho inalterable.”

J. P. Vernant, El individuo, la muerte y el amor en la antigua Grecia, p. 56

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2 comentarios

Publicado por en diciembre 17, 2012 en Cosas de Grecia, Materiales

 

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2 Respuestas a “La “fama” en la Grecia arcaica (minipost)

  1. JoseAngel

    enero 29, 2013 at 8:51 pm

    Es crucial el paso del reconocimiento en vida al reconocimiento una vez muerto. Allí empieza el culto a los muertos, y más cosas, el mito, la épica. Y el más allá. Sobre esta cuestión, unida a nuestra naturaleza social, arroja una luz interesante la nueva crítica sociobiológica, por ejemplo Brian Boyd en ON THE ORIGIN OF STORIES.

     
    • Lucas Díaz

      enero 31, 2013 at 2:33 pm

      Sí, desde luego, pero lo que se trata de precisar es una noción de “más allá” bastante distinta de la que suele entenderse a partir del cristianismo (y del helenismo en general): se trata de un “más allá” narrativo o conmemorativo, frente al “más allá” efectivo (o incluso verdaderamente existente) del alma cristiana. F. Martínez Marzoa lo expresa muy bien cuando, a propósito de Homero y del arranque de la Iliada, comenta:
      “En los primeros versos de la Ilíada se dice que el acontecimiento que se va a cantar «envió al Hades muchas fornidas almas de héroes, mientras que a ellos mismos los hizo pasto para los perros y festín en el que cada una de las aves de rapiña tuvo su parte» (A 3-5. Otra lectura daría «pasto para los perros y para todas las aves de rapiña», diferencia que no afecta a lo que aquí diremos). Obsérvese, en primer lugar, cómo lo que se contrapone a «las almas» no es sino «ellos mismos»; ciertamente no podría ser «los cuerpos», aunque sólo fuese porque en Homero la palabra «cuerpo» (sôma) sólo se emplea para referirse al cadáver (…) no se trata de los «cuerpos» sino de «ellos mismos», los hombres. Las almas de ellos no son ellos mismos, son precisamente, en este contexto, lo otro que ellos mismos; y ellos mismos no van al Hades, sino que son «pasto de los perros, etc.». ” (F. Martínez Marzoa, Historia de la filosofia antigua, p. 26)
      El “cuerpo” cristiano-helenístico es una presencia falsa o cuanto menos inauténtica, frente al “alma” cuyo “periodo de prueba” pasa por soportar esa existencia irreal hasta llegar al reino de la presencia auténtica. En Grecia no se encuentra este esquema, sino el que indica Marzoa: héroe frente a su “alma”, que es una imagen (eídolon) de él en el Hades, pero no es él, y ni mucho menos su “yo auténtico”.
      De ahí que la “fama” no sean, en primera instancias, “habladurías” o “rumores”, que se contrapongan a la “intimidad” de la persona, en donde se manifestaría la autenticidad. La “fama” es presencia, en sentido fuerte, y no en ese sentido derivado que adquirirá después. De ahí esa pasión que demuestran los héroes homéricos por la “estimación”, hasta el punto de ser la privación de estima el motivo principal de la querella Aquiles-Agamenón (una versión moderna, como la de la película de nombre Troya, frente a la incapacidad de entender este punto, tiene que apelar a un supuesto “amor” de Aquiles a Briseida, totalmente incongruente con el relato de la Iliada).

       

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