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La definición como instrumento heurístico

26 Ene

«En nuestra exposición remitiremos a muchas teorías anteriores, y elaboraremos un buen número de conceptos y definiciones que han de entenderse en general como procedimientos heurísticos, herramientas analíticas. No “hay” tres niveles de análisis, o cuatro, en un texto narrativo, ni “hay” una diferencia entre voz y punto de vista, o entre narrador y autor, si por ello se entiende que esas diferencias se encuentran presentes en el texto como hechos brutos. No hay definiciones absolutas, ni teorías verdaderas en este sentido ingenuo del término. Sólo hay definiciones o teorías más o menos explicativas, en un momento dado del desarrollo de una disciplina. Una definición es una especie de traducción: nos ayuda a captar un fenómeno en términos de otros fenómenos a los que ya tenemos acceso de una u otra manera. Por tanto, la definición de un objeto determinado varía según el “idioma” en que la queremos formular. Lo mismo podría decirse de las teorías en general. Teorías y definiciones responden a una finalidad determinada. Desde un punto de vista metateórico, la definición en cierto modo crea al objeto definido. El hacer mutuamente traducibles las teorías de la narración y el tender puentes hacia la semiótica y la pragmática nos ayudará, por tanto, a comprender mejor las relaciones entre contextos disciplinares muy diferentes con vistas a los cuales se elaboraron las teorías, y a delimitar terrenos de encuentro. Esto debe tenerse en cuenta antes de dar un carácter absoluto a las definiciones que damos de relato, de perspectiva, etc. Un estudio metateórico también tiene un proyecto y un contexto, y sus conceptos deben medirse en relación a él. No es que definamos hoy lo que es un relato con más exactitud que Aristóteles: lo que sucede es que Aristóteles no necesitaba remitir este concepto a tantas disciplinas y áreas de la experiencia como ha de hacerlo la crítica actual, debido sobre todo a la división del trabajo (y por ende del trabajo intelectual), a la creciente especialización del conocimiento y de la actividad discursiva».

J. A. García Landa, Acción, relato, discurso, pp. 15-16.

Anteriores post relacionados:
Trascendentalidad, epagogé, hermenéutica, 18-05-2011.
De inocencias triviales, 03-01-2012.

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