RSS

Cómo interpretar la obra artística

05 Ene

«La crítica realista, es decir, aquella que tiene como marco de referencias los objetos y los hechos de la realidad extraliteraria (la histórica, la biográfica, la sociológica, la psicológica) describe la obra en sus formas externas, señala las partes que reconoce desde sus presupuestos y estudia las relaciones de distribución y orden. De estas operaciones toma los datos para comprender el sentido e interpretar el conjunto, por relación a los sistemas culturales contemporáneos.

»El estructuralismo clásico (el de Praga, la glosemática), que parte de un descriptivismo funcionalista. (sic) El estructuralismo considera al texto como un producto, una obra acabada, y realiza la segmentación en unidades para reconocer, o establecer, el conjunto estructurado de relaciones sistemáticas que, según sus propios presupuestos, caracteriza a las obras culturales, es decir, a las obras creadas por el hombre, frente a las obras naturales que no responden a estos presupuestos de cualidad, sino que se rigen por el cuánto.

»La semiología tiene, en principio, estas mismas pretensiones, pero además del ser material y del valor funcional de las unidades del texto, quiere tener en cuenta el valor sémico que pueden tener tanto las unidades como las relaciones que se establecen sobre ellas o con ellas, es decir, quiere analizar los procesos de semiosis que se realizan mediante los signos lingüísticos, o no-lingüísticos en el caso del teatro, para convertirse en signos literarios.

(…)

»A la identificación de las unidades como partes discretas de un continuo, que realizan los métodos históricos, añade el estructuralismo el criterio funcional para identificarlas y añade la semiología la posibilidad de señalar procesos de semiosis de tipo metafórico, simbólico, irónico, etc., propios de los signos literarios.

»La semiología sobrepasa la segmentación lineal, admite los valores funcionales y trata de determinar las relaciones formales, semánticas y pragmáticas que hay entre las unidades de todos los niveles de la obra literaria a fin de descubrir lo que se ha denominado “tercera articulación” que da nuevos sentidos a los signos literarios.

(…)

»Por otra parte, algunas orientaciones de la semiología, como la Estética de la Recepción, que centran su interés en la actividad y posibilidades del lector (espectador) no creen imprescindible –y desde luego no es básica– la segmentación del texto, al que consideran como un elemento del proceso de comunicación, no como el objeto directo de las investigaciones. Lógicamente desde esta perspectiva pierden interés las unidades textuales, ya que el análisis no se centra en las formas internas del texto y sus relaciones, antes bien se orienta a las relaciones exteriores (cotexto, intertexto). El inmanentismo de los métodos estructurales queda superado en la Estética de la recepción que se abre a la pragmática fundamentalmente. El lector pasa a ser el elemento central en el análisis pragmático, porque es el elemento dinámico que accede al texto desde una competencia determinada, en un horizonte de expectativas siempre renovado y ve los signos y las relaciones entre ellos creativamente al interpretarlos en los sistemas culturales envolventes. La lectura de un texto se realiza en un “horizonte de expectativas” que cambia histórica y personalmente y destaca unos signos frente a otros, unas relaciones frente a otras, sin agotar ni unos ni otros en ninguna lectura.

»La obra artística es formalmente cerrada, como ha admitido el estructuralismo, y mantiene unas relaciones internas que no se alteran con la lectura, pero es semánticamente abierta a las interpretaciones de los lectores de todos los tiempos y de todos los espacios, y éste es uno de los rasgos propios de lo literario. Lotman señala precisamente la entropía, es decir, la capacidad de descubrir nuevos sentidos, como rasgo de oposición entre lo literario y el texto lingüístico que tiende a la univocidad.

»La deconstrucción ha dado un paso más y destaca el hecho de que lo literario no admite ninguna lectura correcta (porque todas son incompletas) y el lector puede realizar su interpretación buscando relaciones nuevas desde la distribución de la materia hasta el sentido que pueda tener».

María del Carmen Bobes Naves, Semiótica de la obra dramática, pp. 168-170.

Anteriores post relacionados:

Pragmática, interaccionismo, y análisis crítico del discurso (Vanity Fea), 12-07-2011.

La novela y la hermenéutica, 18-10-2011

La regla del texto (apuntes de Análisis del pensamiento post-metafísico, de José Luis Pardo, 19-10-2011), 24-10-2011.

Anuncios
 

Etiquetas: , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: