RSS

La regla del texto (apuntes de Análisis del pensamiento post-metafísico, de José Luis Pardo, 19-10-2011)

24 Oct

(Transcribo las notas que fui tomando en clase, en la primera parte. Copio primero el texto de Derrida del que es comentario.)

«Un texto no es un texto más que si esconde a la primera mirada, al primer llegado, la ley de su composición y la regla de su juego. Un texto permanece además siempre imperceptible. La ley y la regla no se esconden en lo inaccesible de un secreto, simplemente no se entregan nunca, en el presente, a nada que rigurosamente pueda ser denominado una percepción.
»A riesgo siempre y por esencia de perderse así definitivamente. ¿Quién sabrá nunca tal desaparición?
»El ocultamiento del texto puede en todo caso tardar siglos en deshacer su tela. La tela que envuelve a la tela. Siglos para deshacer la tela. Reconstituyéndola así como un organismo. Regenerando indefinidamente su propio tejido tras la huella cortante, la decisión de cada lectura. Reservando siempre una sorpresa a la anatomía o a la fisiología de una crítica que creería dominar su juego, vigilar a la vez todos sus hilos, embaucándose así al querer mirar el texto sin tocarlo, sin poner la mano en el “objeto”, sin arriesgarse a añadir a él, única posibilidad de entrar en el juego cogiéndose los dedos, algún nuevo hilo. Añadir no es aquí otra cosa que dar a leer. Hay que arreglárselas para pensar eso: que no se trata de bordar, salvo si se considera que saber bordar es saber seguir el hilo dado. Es decir, si se nos quiere seguir, oculto. Si hay una unidad de la lectura y de la escritura, como fácilmente se piensa hoy en día, si la lectura es la escritura, esa unidad no designa ni la confusión indiferenciada ni la identidad de toda quietud: el es que acopla la lectura a la escritura debe descoserlas.
»Habría, pues, con un solo gesto, pero desdoblado, que leer y escribir. Y no habría entendido nada del juego quien se sintiese por ello autorizado a añadir, es decir, a añadir cualquier cosa. No añadiría nada, la costura no se mantendría. Recíprocamente tampoco leería aquel a quien la “prudencia metodológica”, las “normas de la objetividad” y las “barandillas del saber” le contuvieran de poner algo de lo suyo. Misma bobería, igual esterilidad de lo “no serio” y de lo “serio”. El suplemento de lectura o de escritura debe ser rigurosamente prescrito, pero por la necesidad de un juego, signo al que hay que otorgar el sistema de todos los poderes».
(J. Derrida, La farmacia de Platón.)

Todo texto esconde una ley. Una primera versión de esta frase podría glosarla como que el texto oculta sus costuras, que son las que lo hacen posible, y las oculta para ser un buen texto, para que no se noten sus costuras. Hay una relación de vergüenza entre el texto y sus costuras. Platón escribe un texto que acaba con una diatriba contra la escritura y es como si esto último quisiera ocultar que él mismo ha hecho eso vergonzante que ahí se critica. En cambio, Derrida haría un descosido, no ocultaría nada, sólo enseñaría las vergüenzas de Platón. No diría, sino que sólo mostraría. Pero, claro, incluso para este mero mostrar, Derrida ha de hacer un texto, coserlo. Con su texto nos invita a ver las vergüenzas de Platón y con ello a curarnos del platonismo. Y para desvelar las costuras de Derrida tendríamos que hacer nosotros un texto y ocultar a su vez sus costuras.
Pero podría ser que lo que pasara es que todo texto esconde una regla y una regla que no ha de ser anterior a la escritura. La regla gramatical, por ejemplo, se comporta así. Tuvo que ser anticipada por los gramáticos, exponiéndose así a que la regla no fuera válida. Todo el que sigue una regla ha de anticiparla sin estar seguro de ello. Como mucho, la regla podría conocerse una vez acabado el texto. Cada una de las frases del texto debe ser coherente con el texto como un todo, pero hay que anticipar esa coherencia sin que el texto esté presente como un todo. Por lo tanto, ocultación, pero sin vergüenzas ni mala fe. Y por eso, por no conocer la totalidad, se producen costuras y descosidos, frutos de las anticipaciones, en virtud de la idea que tiene del texto en su cabeza el escritor. La totalidad virtual que se anticipa es elástica, porque no da la impresión de que sea un texto distinto, independientemente de los cambios. Cuando el texto esté acabado, lo elástico será rígido y el lector podrá ver los descosidos. Descubrir la regla del texto no es otra cosa que leerlo.
La regla misma es imperceptible (no pertenece al campo de lo perceptible). Leer los textos no es simplemente ver los trazos, sino interpretar, es decir, seguir la regla, que es anterior no cronológica sino lógicamente, por eso se anticipa. Lo que está lógicamente antes, sólo lo sabemos cronológicamente después. Esto es enormemente platónico: anterioridad del eîdos, etc.
Leer es añadir. Podría parecer que esto quiere decir simplemente que la lectura y lo leído no son lo mismo. Entraríamos entonces en las distintas interpretaciones y su conflicto, etc. Esto de nuevo es platónico: el texto no dice nada, las letras son mudas: el sentido se le añade al texto. Pero ¿cómo? Lo que hay que añadir no es nada más que la regla del texto. Añadir parece meter algo externo y que eso se opone al “método filosófico” de extraer lo que hay dentro del alma. Parecería que la ley del texto está en su interior y que todo lo exterior le es ajeno. Sin embargo, lo que Derrida pretende al usar “añadir” es señalar lo engañoso y retórico de la distinción entre lecturas externas y lecturas internas. Esta distinción simplemente sirve para exhibir la pertenencia a un campo metodológico, es decir, es un intento de defender los títulos propios de las metodologías. La intención de Derrida es polémica. En rigor, ni se añade, ni se extrae. Nuestro “añadir” es la anticipación de la regla: interpretar es añadir una regla que no está en el texto (es imperceptible).
No hay una coincidencia final entre regla anticipada y regla “interior”. No se elimina la diferencia entre leer y escribir. No se puede reducir a 0 la distancia entre lo uno y lo otro. Y sólo se puede leer porque hay esa diferencia.
Cuando leemos anticipamos la perfección del texto: leer es anticipar el texto como cerrado sobre su propia regla. Esto quiere decir que sólo encontrando más de lo que tenemos al principio aprendemos algo. El aprender es un suplemento.
Si anticipásemos la imperfección veríamos las costuras y descosidos que deja la escritura misma, dado que la cosa no está en ella, dado que hay significantes, que la cosa está perdida. Pero si se practica la anticipación de la perfección, en vez de señalar costuras o síntomas, sería mi interpretación la vergonzosa, la que tendría que modificar mi anticipación de la regla del texto. Hay que poner la última palabra del texto antes de saber la ley que la rige, arriesgándonos a dejarlo con costuras. Y también hay que leer el texto del todo para afirmar la ley. Si no nos pillamos los dedos con el texto no entenderemos, pero si las metemos ya nunca descubriremos su “auténtica” ley, dado que la hemos mancillado con la regla que hemos anticipado antes. Por lo tanto, no se pueden evitar las costuras. Y menos aún, la principal: la costura entre escritura y lectura.
El “es” es lo que cose y descose la escritura y la lectura. El sujeto viene antes, pero sólo el predicado nos dice después lo que el sujeto es. El sujeto es crónicamente anterior al predicado, y el predicado es lógicamente anterior al sujeto. El juicio es la costura, que no desaparece, entre el sujeto y el predicado. El que escribe adelanta la regla que sólo tendrá al final, pero ese “al final” no es la última palabra del texto, sino que ese “al final” es lógico, es la lectura. La lectura acaba, culmina, el texto. Sólo la lectura da la regla y concede la ley del texto; el final o la ley no se conoce más que demasiado tarde.

Anteriores post relacionados:
Anticipación de sentido, anticipación de la perfección, 04-03-2011.
La novela y la hermenéutica, 18-10-2011.

Anuncios
 
3 comentarios

Publicado por en octubre 24, 2011 en Hermenéutica, Materiales, Modernidades

 

Etiquetas: , ,

3 Respuestas a “La regla del texto (apuntes de Análisis del pensamiento post-metafísico, de José Luis Pardo, 19-10-2011)

  1. JoseAngel

    noviembre 24, 2011 at 5:48 pm

    El inconveniente de postular que el texto tiene “una” regla es que entonces, en puridad, sólo podría ser leído una vez, lo cual parece contradictorio. Todas las lecturas ingenuas no habrían desvelado la regla del texto, o no la habrían añadido a sí mismo, si se prefiere, en una formulación explícita – y todas las lecturas posteriores a la lectura crucial, la lectura-escritura crítica, no podrían quizá más que reconocer ese gesto, sin poder siquiera repetirlo, pues el único añadido posible, el de “su regla” al texto, ya estaría hecho. Más razonable parece (en este texto que le añado al texto de Derrida “La farmacia de Platón” comentado o completado por José Luis Pardo) suponer que un texto obedece a muchas reglas, más o menos explícitas, más o menos explicitables en un contexto determinado, siempre a través (en eso convengo) de una relación con una lectura crítica que culmina el texto y revela su regla revelando por ejemplo sus costuras—en este caso que comento, se trataría de la costura que presupone que el propio contexto de lectura es el privilegiado, el que por fin desvela el texto, o la regla (única, crucial) que lo estructura y que no era más que entrevista por los lectores previos o por el propio autor – hay que suponer que era entrevista o intuida por ellos, digo, porque la alternativa es demasiado triste para los lectores previos, que habrían estado atrapados en un largo proceso de incomprensión, una comunicación fracasada, y sería también una presuposición demasiado presuntuosa para el crítico que “por fin” la desvela. La crítica desvela constantemente diversas “reglas” que operan en los textos, y que se vuelven relevantes, o especialmente visibles, desde el punto de vista del proyecto que articula otro texto, el texto crítico. No hay que creer que el único proyecto del texto crítico es el texto del autor que éste comenta – como decía Gérard Genette, siempre hay otras personas “al lado”.

     
    • Lucas Díaz

      enero 3, 2012 at 1:25 pm

      Efectivamente, la idea de una única “lectura” (la correcta, la verdadera, el “espíritu” de la letra) es una suposición bastante ingenua, y no puede atribuírsele a Derrida, ni tampoco a José Luis Pardo. Quizá la impresión de unicidad se desprenda del apresurado resumen.
      En todo caso, creo que sí que cabe hablar de la “unidad” de la regla del texto, aunque sea a modo regulativo o heurístico, es decir, como principio que opera en el establecimiento de la interpretación (del tipo que sea), aunque no haya de ser tomado “en serio”, es decir, como un factor cognoscitivo fuerte, más allá de su estatus de “como si”. Lo que digo es, pues, que el intérprete (sociológico, literario, psicológico, etc.) se conduce “como si” hubiera una regla en el texto; esto no quiere decir que no comprenda la unilateralidad de su acercamiento, pero sí que en su acercamiento trata de dar cuenta de los múltiples aspectos del texto.

       
  2. Enri

    noviembre 28, 2014 at 8:30 pm

    En el entendido de la regla funcional para realizar la correcta interpretación de los textos literarios contenidos en la escriura, siguiendo que el uso usual y ordinario de la palabra contenida en una frase, si esta no da luz, tomando el uso usual y ordinario de la frase contenida en el texto, si este no da luz, tendremos que tomar en cuenta el uso usual y ordinario contenido en el capitulo, tomando en cuenta los paralelos que llevan a la luz del significado del versiculo.

     

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: