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Ironía platónica (Clay).

06 Abr

«Al leer a Platón, el desconcertante fenómeno de la ironía socrática crea problemas interpretativos. No podemos nunca estar seguros de que Platón hable en serio al aceptar la desestimación socrática de su propia sabiduría. Sócrates dice a Agatón, el brillante y victorioso trágico: «Mi sabiduría podría ser algo sin importancia y abierta a preguntas, como si fuera un sueño». El reto de alcanzar a Platón es más difícil que el de alcanzar al Sócrates de Platón. Si hay una ironía socrática en los diálogos platónicos, hay también una ironía platónica que está más allá de ella y que, cuando es examinada, empieza a parecer una máscara detrás de la máscara.
»La ironía platónica es doble. Si la ironía socrática brota de la apreciación de Sócrates de los límites del conocimiento humano y los límites de la filosofía misma, y si aparece como un fingido autodesprecio para aquellos que no comparten esta apreciación, la ironía platónica puede ser vista desde el punto de vista literario y desde el filosófico. Es literaria porque es la ironía dramática del poeta trágico, quien puede confiar en el conocimiento de su auditorio acerca de las rígidas e inmutables esquemas de su trama. Como hemos visto al contemplar la sombra de muerte que se proyecta sobre los diálogos platónicos [ver lo dicho en otra entrada sobre las prolepsis de la muerte de Sócrates en los diálogos], hay momentos en los que Sócrates y sus interlocutores no son plenamente conscientes de las implicaciones de sus palabras (ver I §4, «La sombra de muerte»). Los lectores de Platón son conscientes de la trama de la vida y muerte de Sócrates, no así el propio Sócrates. La pregunta de Sócrates a Glaucón en la República acerca del destino del prisionero que volviera a la caverna –«¿No lo condenarían a muerte?»– es el equivalente platónico a la promesa de Edipo, en el Edipo Rey de Sófocles, de que el descubrirá al asesino del rey Layo: «Lucharé por el hombre muerto como si fuera mi padre». Cuando dice estas palabras confiadas, Edipo no sabe que el hombre muerto era su padre o que él lo ha matado, y Sócrates no podía saber el perfil preciso de su propio destino en la caverna de Atenas. La diferencia entre la situación de Edipo y la de Sócrates es simplemente que la ignorancia de Edipo abarca al pasado, mientras que Sócrates es ignorante de su destino en la Atenas democrática.
»Siendo un resultado de la elección platónica de la forma de un diálogo dramático en el que él nunca aparece como un personaje y nunca habla él mismo, ya sea como actor o como autor, los problemas de interpretar una diálogo de Platón son en el fondo los problema de interpretar una tragedia de Sófocles o de Shakespeare. Platón habla a través de su diálogo como un todo, no a través de algún personaje individual. La elección de Platón de la forma de expresión filosófica que más se asemeja a la tragedia significa que no podemos ver a Sócrates como un «portavoz» de Platón –no más de lo que podemos tomar a al coro de una tragedia de Sófocles como portavoz de Sófocles. Tampoco (como argumentaré en III §8 «Magnesia») podemos ver en el Ateniense de las Leyes una máscara que tiene las características, apenas disimuladas, del propio Platón. Es sólo con Aristóteles y, después, con Cicerón que el autor de un diálogo se introduce a sí mismo como hablante en ese diálogo y que se arroga para sí una autoridad de la que Platón abjura».

Diskin Clay, Platonic questions. Dialogues with the Silent Philosopher, Pensilvania: The Pensilvania State UP, 2000, pp. 101-102 (II §3)

Anteriores post relacionados:
Autor (textual) y narrador, 8-03-2011.
Platón y Sócrates. El punto de vista del lector, 9-03-2011.
Prolepsis de la muerte de Sócrates, 21-03-2011.
Sócrates cómico, 24-03-2011.
Ironía retrospectiva (Halperin), 5-04-2011.

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5 Respuestas a “Ironía platónica (Clay).

  1. abel

    mayo 13, 2011 at 7:01 pm

    la verdad no entendi nada de la ironia de platon

     
  2. Efímero

    mayo 14, 2011 at 1:52 pm

    La ironía platónica se basa en la inalcanzabilidad del “autor” de los diálogos. Nosotros, lectores, sólo tenemos acceso al mundo que se nos presenta, sin ninguna mediación, en el diálogo: el mundo en el que hablan Sócrates, Fedón, Protágoras, etc. pero que no es nuestro mundo y ni siquiera es el mundo de Platón. Obviamente, nuestro mundo o el de Platón tampoco es el de los personajes. Pero hay un hecho clave: nosotros sabemos de ese mundo, ellos no saben del nuestro. Nosotros sabemos que Sócrates será juzgado y condenado a muerte. Ellos no. Es decir, el sentido de las palabras de los personajes les excede, cosa la que Platón, de un modo relativamente controlado, juega. La ironía platónica es que pese a que las palabras que se producen en los diálogos tienen un sentido para los personajes del diálogo, para nosotros, lectores, y para Platon, autor, tienen otro.

     
  3. JoseAngel

    mayo 19, 2011 at 8:08 pm

    Reconozco la parte de verdad que hay en la perspectiva de Clay sobre la ironía platónica, y cómo no habría de hacerlo, pues me fascinan las implicaciones cognitivas de la retrospección:
    http://garciala.blogia.com/2006/031802-la-atalaya-retrospectiva.php
    Ahora bien, tampoco deberíamos dejarnos llevar al extremo de abandonar la perspectiva más tradicional del todo; hay que reconocer que si bien la postura de Sócrates no es más que un elemento de los diálogos de Platón, es el elemento dominante, y no sólo cuantitativamente. De hecho, es ese Sócrates el que ha dado forma a lo que siempre se ha entendido en filosofía por platonismo: el platonismo como un sistema identificable (y que siempre se lleva la palma sobre sus interlocutores), sistema claro fluido y cambiante, de una obra a otra, y que puede con toda naturalidad continuar su evolución y ser reinterpretado o matizado por perspectivas posteriores como la de Clay.

     
  4. Efímero

    mayo 19, 2011 at 8:52 pm

    Esto que dices conecta con otra temática irónica: la de la ironía de Sócrates. En efecto, según el Sócrates de los diálogos, por ejemplo, la Apología o el símil de la partera del Teeteto, él no sabe nada. Por lo tanto, si es verdad que sostiene un “sistema”, cosa que dudo profundamente, porque lo más parecido a eso son las “historias” que cuenta de cuando en cuando y que, según él mismo, no son suyas, si sostuviera un sistema, tendríamos que calificarle de ironista, cosa que, por cierto, aparece en los diálogos, pero sostenido por “malentendedores” de su figura, como Alcibiades o Menón. En todo caso, la recepción tradicional se basa en un presupuesto que es preciso discutir: el de que el texto de los diálogos es un texto donde se sostienen doctrinas, y una de ellas es la de Platón. Discutible. Sobre esto, espero volver en una entrada.

     
  5. JoseAngel

    mayo 21, 2011 at 10:04 pm

    Hombre, doctrinas puede sonar muy duro… pero duro sería también decir que Platón no ha aportado un pensamiento identificable a la Filosofía. Dejémoslo, pues, en un sistema tentativo, especulativo e interrogativo, y que se va haciendo (y en parte deshaciendo quizá) a medida que Sócrates habla, o que Platón escribe.

     

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