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El discurso de Fedro (περὶ τῶν ἐρωτικῶν λόγοι 1)

23 Mar

Los «discursos» de los comensales, enmarcados dentro del complicado aparato narrativo-formal que he tratado de representar (aquí y aquí), son «elogios» a «éros». De éste se nos dice, en primera instancia, que no ha recibido «elogio» alguno, pese a ser «el dios más antiguo: ni por parte de los «poeitaí» ni por parte de los «sophistaí». Así pues, lo que se propone hacer en esta parte de El Banquete es algo que «no ha sido hecho antes», no en el sentido trivial de que no hubiera «elogio» anterior a «Éros» sino en el más relevante de que si no lo hay es porque con ello se está nombrando «aquello en lo que siempre estamos ya». Conviene recordar que el «elogio» se relaciona con la actitud de «espectador», de «theorós» (cfr. Retórica).

Pues bien, Fedro, aquel al que pertenece la iniciativa y las apreciaciones iniciales sobre la carencia de «elogios» y que actúa como «árkhonta» de esta «parte» del diálogo (de la siguiente será Alcibiades, cfr. 213e), en su «discurso», comienza poniendo de relieve el supuesto en el que se va a mover la discusión: «Éros» es «elogiable» por ser «el dios más antiguo», es decir, por pertenecer a aquello que hemos señalado como «estando siempre ya». «Éros» se compone de una dualidad estructurada de papeles: el «erastés» y el «erómenon» (o también «tà paidiká»). Esta dualidad se «mejora» recíprocamente mediante el «Éros», en tanto que ni el uno ni el otro aceptan aparecer haciendo algo feo o vil. Los ejemplos que Fedro da de esto comienzan planteando la cuestión de la «areté» en el ejército para pasar a comentar «casos» de «sacrificio» por el otro contemplados en los «poemas»: Alcestis, el contraejemplo de Orfeo y el especialísimo caso de Aquiles. Alcestis se «sacrifica» como «erastés» y es recompensada por los dioses; Orfeo no llega a ello, llegando «vivo» al Hades y siendo castigado; Aquiles, por su parte, supone un caso especial: Fedro defiende su condición de «erómenon» (es bello y más joven que Patroclo), de modo que su «sacrificio» es un sacrificio de «philerastía».
La actitud de Fedro es, por así decir, «épica», esto es, partiendo de determinados casos concretos hace «resaltar» el carácter divino del dios.

Anteriores post relacionados:
Notas preliminares sobre el “elogio de Sócrates”, 9-3-2011.
¿Qué es un «elogio»?, 10-3-2011.
Esquema de El Banquete, 14-3-2011.

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