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Autonomías dialógicas (y decires socráticos, 6)

23 Feb

Ya he mirado los artículos que me interesaban del libro Plato’s Dialogues mencionado en otros post. Con ello se me han multiplicado exponencialmente las tareas. Leer artículos y dejarte transportar bibliográficamente por ellos es un modelo de progresión geométrica. Mañana saquearé las arcas de la facultad. Espero que las fotocopiadoras funcionen.

De los artículos que he consultado del libro, aparte del de Thesleff que ya he comentado seguramente demasiado, hay una cosa de uno que quiero dejar aquí anotada, y, sobre todo, me gustaría resumir un artículo de Press que me parece realmente interesante, por lo menos para tenerlo en cuenta, dado su carácter general y su voluntad se diría “escolar”, “grupal” o -por qué no- “tribal”.

Primero, a propósito de los asuntos de los lógoi sokratikoí que hemos venido desarrollando aquí, Victorino Tejera, en el artículo “The hellenistic obliteration of Plato’s dialogism“, apunta algunas cosas interesantes. Tras subrayar el carácter “interesado” del retrato de Sócrates hecho por Jenofonte y explicarlo por el carácter explícitamente ficcional de sus textos (“which obey certain literary conventions”), añade en nota:

As has often noted about the aesthetic genesis of Plato’s dialogue-form, it is the resultant of a combination of the exercises in disputation (eristics and antilogistics) developed by Zeno and Protagoras, with the art of the dramatic sketch as practiced by Epicharmos and Sophron. But Plato’s dialogues avoid as well as satirize the abuses of disputatiousness, while refining the humor of dramatic vignette. The thematic or aesthetic raw materials of the dialogue-form –instead of being the risible pretensions and interactions of everyday life– are conceptual in their nature and existential in their artistic bearing. Xenophon’s ‘Socratic’ discourses, in contrast, belong to the genre developed by the semi-Socratics. These are put to pedagogic and –noticeably in Xenophon’s case– propagandistic uses. (p.132)

Quiero dejar anotado aquí esto, porque suma influencias a nuestro análisis, aparte de que se sitúa en una posición, digamos, “tradicional” de la forma diálogo. Si es verdad lo que Rossetti dice, y el estudio de los socráticos “menores” y sus diálogos, es lo “actual”, lo “tradicional” ha de ser una posición como ésta, que concede la completa primacía formal a la obra platónica. Que conste que aún no nos hemos decantado aquí por ninguna de esas dos posturas.

El artículo que he dicho que considero bastante relevante es el de Gerald A. Press, titulado “Principles of dramatic and non-dogmatic Plato interpretation“, que básicamente trata de caracterizar una lectura “drámatica”, “contextual” y “no-dogmática”, de los diálogos, contrapuesta a la tradicional-dogmática. Asume que una lectura tal contiene una serie de supuestos, explícitos o no, y que puede expresarse en una serie de principios hermenéuticos.
Los supuestos son:
1) La especificidad de la forma “diálogo” frente al tratado en prosa enunciativa, que implica que es un error interpretar un diálogo como si fuera prosa enunciativa.
2) La elección deliberada de la forma “diálogo”, que implica la existencia de otras formas “literarias” y la habilidad de Platón como “autor literario” para manejarlas (si no, la elección no seria deliberada).
3) La autonomía de la forma “diálogo”, que implica que cada diálogo puede ser leído sin conocimiento del contenido o la acción de los demás.
4) La complejidad de la forma “diálogo”, que implica que cada diálogo está compuesto por distintos materiales del arte artístico.
Los principios son, a su vez, los siguientes:
a) Holismo. Derivado del principio más general de que interpretar un texto es explicarlo como unidad de sus partes, elementos, aspectos, etc. En el caso de Platón, esto quiere decir: lo que hay que interpretar es el diálogo entero, es decir, no algunos argumentos con exclusión del resto, ni tampoco los argumentos abstraidos de sus situaciones dramáticas. También implica una interpretación que tenga en cuenta los recursos del lenguaje que pone en juego, como elemento que es también del diálogo.
b) Contextualismo. Simplemente, que el texto debe contextualizarse, situarse en su contexto propio. Ya sea lingüístico (el lenguaje que usa Platón, con toda su riqueza y complejidad), cultural (el arte, la literatura, la mitología, etc., donde o contra lo que Platón escribe y que puede usar para hacer alusiones) o político (hechos históricos, económicos, etc. que aparecen como trasfondo, referencias, alusiones, etc.).
c) Organicismo. Es decir, remisión a una unidad cuyas partes están estructuralmente relaiconadas de tal manera que cada elemento al hacer su parte contribuye a la unidad del todo. Esta caracterización de un texto ya aparece en el Fedro.
Si tomamos conjuntamente lo dicho, veremos que es preciso distinguir los tipos de “elementos” de los que se componen los diálogos y los “marcos interpretativos” a través de los que vemos esos elementos. Press distingue como elementos estructurales de los diálogos:
-Usos de lenguaje: dialectos, estilos, metáforas, etc.
-Formas lingüísticas: narraciones, mitos, encomios, etc.
-Elementos “dramáticos”: situación espaciotemporal, personajes, trama, orden dramático, ironía, citas, etc.
Los marcos interpretativos, por su parte, serían:
-Doctrinas y argumentos (este sería el que asumiría unilateralmente una lectura tradicional).
-Reconstrucción de historias tradicionales.
-Reemplazamiento de heroes culturales.
-Reinterpretación de artes y prácticas tradicionales.
-Reemplazamiento de la educación sofística y tradicional.
-Invención de un nuevo medio intelectual.
-El corpus platónico como conjunto.

Este es un resumen apresurado del artículo. Por supuesto, las distinciones que establece Press no pretende que sean exhaustivas, y tan sólo son un primer apunte para discutir y tener un cierto núcleo común.
En general, me parece un buen tema para pensar. De momento, aquí dejo una serie de cuestiones: ¿el supuesto 3, la autonomía del diálogo, no podría ser el supuesto que articula los tres principios hermenéuticos reconocidos? ¿No es la inmanencia del diálogo la que conlleva entenderlo como una “obra total”, unitaria en sus diferentes aspectos? ¿No es ella también la que nos obliga a entender sus alusiones y sus referencias desde su propio marco de referencia y no desde el nuestro? ¿No es esta autonomía, en fin, la que despliega el texto de un modo orgánicamente estructurado? ¿O son estos principios los que constituyen esa inmanencia? Y este supuesto de autonomía, ¿qué relación guarda con los demás, con la especificidad, la voluntariedad y la complejidad de la forma “diálogo”?

Anteriores post relacionados:
Proyectos que vendran, decires socráticos, 19-2-2011.
τοῖς λόγοις ψιλοῖς (decires socráticos, 2), 20-2-2011.
ψιλοῖς λόγοις 2: el Banquete (decires socráticos, 3), 20-2-2011.
Ojeada al libro de Kahn (decires socráticos, 4), 21-2-2011.
ψιλοῖς λόγοις 3: el Teeteto (decires socráticos, 5), 21-2-2011.

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